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martes, 8 de noviembre de 2011

Conversaciones con Nemo

Entró en su cuarto con cierta desgana, necesitaba algo que le hiciera reaccionar, se sentó en su cama a mirar a su alrededor, encendió el ordenador que tenía en su escritorio y mientras esperaba a que arrancara para perder el tiempo en internet algo llamó su atención debajo de la cama. Una caja, la caja que, como la inmensa mayoría de las mujeres tenía llena de recuerdos de amigos y parejas, llena de papeles, fotos, objetos, y demás cosas que no quería perder, y decidió que cambiaría internet por recordar tiempos pasados. Tiró de la caja y la puso sobre la cama, se sentó de nuevo y al abrirla aparecieron un sin fin de cartas de amor del colegio, carpetas que en sus hojas clasificadoras estaban llenas de frases de amigas, fotos de fiestas, pulseras de la discoteca y entradas de cine, vasos de chupito y una cajita en la que había infinidad de fotos, eso fue lo que decidió que haría esa tarde, recordar el momento de cada foto, el porqué y el cómo de cada una de ellas.

Recordaba esa tarde en el parque, fue el primer día que provó el vino con casera, vaya caras y lo difícil que fue entrar en casa sin levantar sospecha, y esa otra noche después de una fiesta increíble ¿que habrá sido de él?, fotos de clase, de excursiones y viajes, pero entre todas las que había visto, una llamó poderosamente su atención, dejando de un lado el resto de las fotos, eso era lo que necesitaba, recordar ese momento, ¿fue en diciembre? ¿málaga tal vez? dios que fin de semana...en su cabeza se acumulaban los recuerdos y cuando más absorta en rememorar esos días estaba escuchó:
- Que guapo salgo en esa foto.
- ¿Cómo?
- Que digo ¡que salgo muy guapo en esa foto!
Miraba a su alrededor sin ver a nadie, la puerta seguía cerrada y comenzó a ponerse nerviosa.
- ¿Donde estas? Sal de donde quiera que estés
- mmmm casi prefiero que me ayudes.
- ¿Que te ayude? SAL YA O LLAMO A LA POLICÍA
- No creo que la policía te tome muy enserio. Mira aqui arriba, en la colección de cd's que tienes aquí, ¿Me ves?
Al mirar arriba solo vio la estantería, los cd's y un peluche, el peluche, miró la foto de nuevo, y ahí estaba, entre ella y la persona que salía en la foto, ambos lo sostenían entres sus manos. Pero no podía ser. Levantó la cabeza de nuevo y entonces despejó todas sus dudas.
- ¿salgo o no salgo guapo?
Saltó hacía atrás en su cama, no se lo podía creer, era Nemo, el muñeco de la foto, se acercó con cuidado, estaba muy asustada, lo cogió y lo puso en la cama, junto a la caja y las fotos.


- ¿Qué demonios eres tu?
- Un muñeco, pensé que te habías dado cuenta
- Pero hablas... los muñecos...
- ¿no has visto Toy Story? Dios si es que no os creéis nada.
Tras mucho discutir y después de relajarse estuvieron hablando de ese viaje, de como se hicieron con el muñeco en un restaurante de comida rápida en Málaga, y se lo llevaron al hotel, y como no, recordaron esa tarde y esa noche, con sonrojo por parte de ella.
- ¿Todo eso lo viste? Que vergüenza dios mio
- ¿Vergüenza?, yo disfrute viéndolo, aunque estoy seguro que no tanto como ustedes...vaya ritmo llevabais, ¿cuanto tiempo fue?
- No lo sé, solo recuerdo que no hubo más encuentros, fue ese día y ninguno más
- ¿y eso? Yo os vi muy bien ese día
- La distancia pesa mucho, digamos lo que digamos.
- Ya, bueno, verás, no quiero parecer descarado pero, ¿has hablado con él?
- Alguna vez hemos coincidido, ahora el escribe en un blog y me tiene totalmente enganchada.
- Espero que puedas leerme algo.
- No lo dudes, ¿quieres empezar hoy?

Las horas pasaron volando y ella recordaba con añoranza esa historia mientras le leía a nemo lo que su acompañante fotográfico tenía en su blog, cuando el sueño empezó a apoderarse de ambos devolvió el muñeco a su sitio y al cabo del tiempo ese pequeño peluche formo parte de una historia muy importante en su vida. Yo te he contado mi versión de la historia, ahora necesito que tu me cuentes la tuya ¿Trato hecho?

Escribo lo que pienso

Eres imbécil, no, así no puedo empezar esta entrada... ¿o sí? bueno da igual, es lo que pienso, sí, pienso que eres imbécil, ¿de verdad no hay más salidas? bien, vale, pues, sube, ¡corre sube!, deja de leer y sube, pon los pies sobre la baranda, no mires abajo, mira al frente, estás a solo un paso de conseguir lo que quieres, pero recuerda, eres imbécil.

¿Sigues leyendo? bien, eso es que hay algo que estás esperando que te diga, y como esto es lo que yo pienso te lo vuelvo a repetir y en mayúsculas por si antes no lo has leído bien I M B É C I L, si estás todavía sentada delante de la pantalla y leyendo esto tal vez seas un poco menos imbécil que al principio, espero que llegues al final para dejar de serlo. ¿Sigo o te vas?

Tu haz lo que creas conveniente yo sigo por si te da por continuar. Verás, si piensas que todo te va mal es que no has mirado a tu alrededor, ¿crees que eres la única que está teniendo problemas? ¡¡POR FAVOR!! ¿cuantas noticias de suicidios has leído ultimamente en la prensa o visto en televisión? bueno ese no es un buen ejemplo, por ética profesional los medios de comunicación no suelen publicar noticias de suicidios, para no incitar a otros...pero bueno tu me has entendido. ¿Has hablado con algún amig@? Pues deberías, está muy bien eso de escribir, te lo digo yo, a mi me relaja, pero si realmente quieres saltar...NO LO DIGAS, ¡HAZLO!


Y ahora sigo, espero que tu también, no me gustaría quedar como el que incitó a una paranoica a saltar, bueno, en realidad si te digo que saltes, pero no al vacío, piensa por un momento, salta hasta el pasado mes de junio, mediados, entre el 10 y el 15. Es una fecha cogida más o menos al azar (no es casualidad), ¿qué pasó esos días? bien pues sigue saltando hacía atrás. ¿no hay momentos buenos? ve saltando en el tiempo, sin mirar fechas, solo recuerdos. Salta hacia delante y hacia atrás. Siempre hay algún momento malo, siempre, todo el mundo los tiene. Te quejas por que te controlan, porque no te dejan vivir tu vida... ¿enserio? A veces no hace falta mentir para vivir tu vida, te lo digo por experiencia. Solo hay que abrir los ojos de los que intentan controlarte la vida, poco a poco, es un trabajo duro, pero si no te rindes, si no te hundes, si no cejas en tu empeño te aseguro que lo consigues, yo he tardado casi 30 años en hacer ver a los mios que mi vida es mía, y aún intentan controlarme, y no hago lo que quiero, pero les hago creer a ellos que me controlan, no seas imbécil, deja de pensar en saltar al vacío, y si lo haces por favor... hazlo desnuda, como escribiste alguna vez, y avisame, por si no te atreves, yo te ayudo.


Ah! recuerda, no seas imbécil y habla con los que tienes cerca, no te alteres por algo que no merece la pena, y piensa que los que intentan controlarte solo quieren lo mejor para ti, eso, al igual que el resto de lo que hay escrito aquí debería de ayudarte un poco. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Conversaciones inventadas

Todo estaba en calma, todo en su lugar, no podía fallar absolutamente nada, era una persona demasiado meticulosa con todo lo que hacía, lo controlaba todo, hasta el más ínfimo de los detalles. Tenía que salir todo perfecto. Las palabras que iba a decir prácticamente salían solas de su boca, de carrerilla, entonadas, como si de una canción se tratase, el lugar, un parque, aire libre, sin presiones de que pasará cuando empiece la charla. Solo faltaba ella, pero era un percance que ya había valorado, no iba a ponerse nervioso por su impuntualidad, porque ya lo estaba antes de salir de casa.

Vio pasar el pequeño Skoda plateado por delante de la puerta del parque, buscando un sitio donde estacionar, él lo siguió con la mirada, con la suerte que siempre tiene ella dejó el coche unos metros más adelante, y bajó revisando sus bolsillos para que no se le olvidara nada. Bolso, Blackberry, tabaco...¿y el mechero?, no le dio más importancia a la ausencia del mechero y cerró el coche tras de sí, poniendo por fin los ojos sobre la persona que lo había citado.


No había sonrisas, no había miradas complices, no había nada, solo ganas de poder terminar con la situación que ya si que era del todo insoportable, para ambos. Él bajó hasta la puerta a recibirla, un frio y simple "Hola" es lo que se dijeron, ni besos ni abrazos ni nada, y juntos pero a una distancia que antaño les hubiera parecido infinita y que ahora se les hacía escasa, comenzaron a pasear, buscando la manera de empezar, todo lo ensayado se había esfumado de la mente de él. Es lo que tiene que nada dentro de ti haya cambiado, y que el sufrimiento desaparezca en el mismo momento en el que la ves, ella en cambio tenía el gesto fruncido, molesta por no saber a que venía el mensaje del día anterior.

- No se como hacer para que no me duela el no estar contigo - el silencio que siguió a esa frase hubiera paralizado al mismísimo diablo - tampoco se que hacer para que el estar cerca tampoco me afecte. Es muy complicado para mi.
- Mira...de verdad, ya sabes que han sido dos meses geniales, pero...yo no puedo hacer nada más. Enserio, no puedo y no quiero verte jodido, si hay algo que pueda hacer, dentro de mis posibilidades, para verte feliz ten por seguro que lo haré, te aprecio mucho, y no quiero perderte como amigo, pero...
- Pero es insostenible, yo te lo dije en su día.
- Hay más mujeres
- No quiero más mujeres, te quise a ti.
- ¿Me quisiste?
- ¿Quieres que lo haga más difícil? no me obligues a decir algo que puede cambiar la conversación.
- No entiendo
- Da igual, debemos encontrar la manera de que esto vuelva a un punto de normalidad, que nunca tuvo. Nunca fue una relación de amistad, ni de pareja, ni de nada, fue todo junto y...raro, muy raro. Y no se como hacer que al menos sobreviva la parte de amistad. Porque pedirte que evites muestras de cariño no es fácil, a nadie le amarga un abrazo.
- emmm
- Déjame hablar.
- Es que, no se porque no podemos llevarnos bien...
- Esto no va a ser tan fácil como pensaba.


Se levantó del banco en el que se habían sentado, y sin decir nada más se marchó, dejándola allí, sola, sin entender nada de lo que había pasado. Al montarse en el coche aun sorprendida por lo que acababa de ocurrir vio algo por el espejo retrovisor, un papel con algo escrito cubría la luna trasera de su coche. La sonrisa se dibujó en su cara, cogió la blackberry y marcó su número de teléfono. Pero en vez de escuchar su voz... "El teléfono está apagado o fuera de cobertura"

sábado, 22 de octubre de 2011

Conversacion con Momo

Mientras volvía a casa no podía evitar sentirme muy solo en el coche, son muchas cosas junto a él y muchos kilómetros juntos. Pero ahora, como todo lo que me rodea tiene que alejarse, aunque si es cierto que
- ¿que escribes tio?
- Escribo que te echo de menos
- Tu no serás tonto ¿verdad? Pues no me ves que me tienes aqui sentado a tu lado.
- Ya Momo pero no es lo mismo
- No es lo mismo no es lo mismo, lo que tienes que hacer es alegrar esa cara de rancio que tienes desde hace días que parece que estás en la milla verde cojones. ¡Espabila! que es lo que tienes que hacer
- Ey!! relájate que vaya manera de empezar una conversación que tienes.
- ¿Cómo quieres que me relaje Danielito hijo? Si es que me tienes preocupao... el otro día, el día de las viejas, que fuimos a Mazagón.
- Amas de casa Momo, eran amas de casa.
- Lo que tu digas, a todas les faltaba un telediario para acabar en el asilo.
- Eres un bestia de cuidao. ¿que pasa con ese día?
- Dimelo tu, ¿crees que por que vaya detrás tuyo no te veo? Te pasaste todo el camino tanto de ida como de vuelta llorando. ¿Estás tonto o que?
- Tu desde hay no ves bien me parece a mi tio.
- Ya claro...lo que pasa es que como el coche tiene tanta mierda y tu ibas con la ventana bajada te entro algo, que además fue capaz de sortear las gafas de sol que no te quitaste en todo el día. ¿Te recuerdo que cuando salimos apenas si se podía ver el sol? ¿Y que tu ya llevabas las gafas puestas? ¿Porque no mientes a otro?
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Diez minutos más tarde aún seguía con la reprimenda:
- Y te digo otra cosa Dani, acéptalo, así empezaras a encontrarte mejor te lo aseguro.
- Es fácil decirlo estando ahí sentado. Pero no soy capaz, he metido la pata hasta el fondo, y ¿ahora que hago? no se que hacer.
- Mira chaval...yo al fin y al cabo solo soy un muñeco, supongo que no tengo corazón y si lo tengo es de tela y gomaespuma y no creo que sirva de mucho, pero sí se que si alguna vez te importó algo esa persona, deberías dejarla hacer lo que quiera, aunque te duela, aunque te hiera, date tiempo, las heridas sanan, y si se vuelven a abrir pues se volverá a curar, y cuando lleves unas pocas se encallará y entonces ya no se abrirá más y el dolor habrá pasado. Me preocupas Dani, deberías dejar de compadecerte y volver a hacer vida social normal, y tratar de enfrentarte a los problemas de frente, sin esconderte.
- Pero...
- Te pones muy pesado con el pero, NO HAY PEROS ¡¡Coño!! Tantos huevos que aparentas y dices tener y te hundes al menor escollo. LEVANTA ESA PUTA CABEZA Y SOLUCIONA ESTO YA.
- ¡Señor sí, señor!
- Así me gusta, ahora por favor... ¿me quitas lo que tengo debajo? hay algo que me molesta y llevo así desde que me subiste del coche. Y no te preocupes por lo demás, que ya llegaran tiempos de bonanza y volveré a darte capones en el coche.

Y el silencio volvió, y las palabras del muñeco siguen resonando, y ahora hay que buscar la manera de solucionarlo, porque si sigo hablando con muñecos voy a empezar a creerme de verdad que estoy loco, y si no...también.

Conversaciones con Lisbeth

Ya llegaba tarde, y era la primera vez que me pasaba, por regla general siempre es ella la que lo hacía. Pero en esta ocasión no podía sorprenderme de nada. Sabía que iba a cambiar la hora, así que calmado me puse ha hacer lo que hago todas las tardes, ver series desde el Mac.

Me paré en el lugar acordado y allí estaba, sentada en un banco, un toque al claxón y se acercó hasta la puerta del copiloto. Lo primero que me dijo fue "¿Sin música? Que raro." Se sentó, me dio dos besos y sin tener que decirle nada se puso el cinturón, ya van dos sorpresas en un menos de 10 minutos.

- ¿Que tal estas?
- Pues mira, ya sabes aqui viviendo la vida, como siempre. ¿Y tu?
- Para que quejarme, aunque todo podría ir mejor.

Esas fueron las primeras palabras que cruzamos después de más de un año. Avanzamos por la larga avenida, giramos a la izquierda y terminamos en una tiendecilla que hay cerca de una iglesia, de allí saqué una cerveza de litro, y volví a montarme en el coche.

-¿Sigues teniendo ganas de gritar? - Le dije, y ella me miró sorprendida.
- Pues si que tengo ganas.
- Vale.

Reanudamos la marcha, fuimos callejeando por las calles del centro buscando el mar, hasta llegar a nuestro destino. El Muelle del Tinto. Allí aparqué el coche, nos bajamos y comenzamos a pasear por la parte baja del puente, conforme avanzábamos íbamos subiendo todas las escaleras que veíamos, queríamos estar arriba, como la primera vez que no supimos donde ir o que hacer. Allí terminamos, esta vez si sabíamos lo que queríamos.



"¿Una cerveza rápida el fin de semana?" empecé a recordar el mensaje que me había enviado hace un par de días. "No prometo una conversación cuerda, ni intensa y mucho menos interesante. No es por ti, ni siquiera por mi, es más bien por la cerveza. ¡Te llamo!" ese fue el último sms que me envió mi respuesta "No lo dudaba. Yo tambien voy por la cerveza". Eso fue hace dos días. Y ahora estaba en la zona más alta del Muelle de Mineral, sentado en un banco, con un cigarro en una mano, y con una bolsa de plástico con un litro de cerveza en la otra, y delante mía estaba Lisbeth, no había cambiado absolutamente en nada, al menos físicamente. Seguía igual de delgada, con el pelo alborotado y "recogido" en una extraña coleta, la ropas anchas, camiseta de los Gun's & Roses y encima un chaleco de punto tres tallas más grande. Se sentó delante mía, al otro extremo del banco.

- ¿Cuanto tiempo hacía que no nos veíamos?
- Desde la última vez en Punta.
- Hace ya más de un año entonces...
-¿Tienes todavía el final de la historia? Es la única copia que queda, la tuya. La que publiqué en el blog no es la original, esa solo la tienes tu.
- Está guardada a buen recaudo en un cajón en mi casa de Punta. ¿Te puedo hacer una pregunta? En "Príncipes despeinados..." Aliena le da un bulto a Richard envuelto en una tela. ¿Qué es ese bulto?
- No me jodas Lisbeth, el bulto es el papel que me diste en la escalera. - Me puse de pie encima del banco, intentando rememorar ese momento en las escaleras del Funcadia. - ¡Daniel! - dije con una muy mala emulación de la voz de Lisbeth - Se supone que debe de sonar solemne, espera que lo intento de nuevo. ¡D a n i e l!
- Ahora mucho mejor donde va a parar por dios - Decía mientras reía a carcajadas.
- Toma, léelo cuando creas oportuno. Y te bajaste del escalón y te fuiste. Así sin más.
- ¿Que quieres que haga? Además había algunos compañeros de tu clase mirando. Seguro que te reíste mucho al leer la nota.
- La leí en mi casa, fue cuando creí oportuno.
- Si claro, y nadie de tu clase la leyó ese día ¿verdad?
- Ni siquiera Javi sabe lo que dice la nota a día de hoy. Y ya hace dos años.
- ¿Enserio?
Asentí con la cabeza, y entonces la conversación cambió de tercio. Nos contamos lo que habíamos hecho este verano, que si conciertos, que si fiestas, que si barbacoas, que si para aquí que si para allá. De pronto, sonó su teléfono. Y otra sorpresa más. Antes cada vez que sonaba, se bajaba del coche o se alejaba para que no la oyera, ahora se puso de pie, dio un par de pasos hasta ponerse a un metro detrás de mi, pero su voz sonaba alta y clara. Yo sonreía. Al colgar recuperó su postura sobre el banco, con las piernas cruzadas puestas sobre el asiento. Me miró y me dijo
- Era Daniel
- ¿Yo?
- Algo parecido, oye, me hizo mucha ilusión que me felicitaras para mi cumpleaños. De verdad
- Hice algo de trampa, sabes que no suelo tener muy buena memoria para las fechas, bueno, no tengo buena memoria para nada, pero tu cumpleaños estaba apuntado en la agenda el teléfono y me avisó un rato antes.
- Te he visto estas últimas semanas por la ciudad.
- Muy buen cambio de tercio torera, aunque no se si alegrarme o enfadarme
- ¿Enfadarte?
- ¿Me ves y no me saludas? pues tu me dirás.
- Es que, ¿recuerdas el estanco ese que te dije?, pues Daniel es el dueño, y ahora paso mucho tiempo allí, y hace unos días te vi pasar con tus inseparables gafas de sol y una mochila al hombro. ¿Sabes lo ridícula que me sentí al darte la nota y verme reflejada en tus gafas de sol?
- Saltas de un tema a otro que no veas... me encanta.

Y lo que iba a ser una cerveza rápida terminó siendo una conversación que no quería acabar, hablábamos del pasado, de lo que habíamos hecho desde la última vez que nos vimos, de las últimas semanas, de nuestras aventuras, de lo que había cambiado nuestra vida. En una de estás que empezaba a notar como se me dormía la pierna de estar sentado me levanté, me ajusté la sudadera y al pasar la mano por uno de los bolsillos noté algo que me erizó los pelos del cuerpo. No podía ser, metí la mano con miedo en el bolsillo, cogí lo que había tocado. ¿Porque estas en todos lados?. Una pulsera que pensé que estaba en Cartaya, resulta que llevaba en ese bolsillo desde entonces. Mi cara debía ser un cuadro.

- ¿Que te pasa? ¿Te encuentras mal? - Me dijo preocupada, yo mientras intentaba controlar el nerviosismo y el ataque al corazón que estaba a punto de darme.
- Estoy bien, es solo que .... - Y entonces saliste tu, le conté casi todo, y no me sentó bien.



Volví a conseguir controlar mis nervios e intenté recuperar la cordura, cambiaba de tema pero no podía quitarme de la cabeza tu imagen, no dejaba de tocar y juguetear con la pulsera. Intentaba sonreír, intentaba recuperarme de ese mazazo psicológico, intentaba todo, pero nada funcionaba.

Sentado en el respaldar del banco justo al lado de Lisbeth, ella se levantó, se colocó delante mio, y me dio un abrazo. Lo necesitaba, un abrazo de cualquiera que me apreciara un poco, me vino bien, después se sentó debajo mía, entre mis piernas, mirando a la ciudad. Y así estuvimos otro rato, charlando de cosas sin sentido, hasta que el frío y la necesidad puso fin a esa velada de reencuentro. La dejé donde siempre la dejaba, en la esquina de su casa, pero a diferencia de las otras veces, no esperé a que entrara, cogí el teléfono y avisé de que iba a casa de un amigo un rato. Tenía que probar suerte.

jueves, 25 de agosto de 2011

¿Conversaciones con momo?

Hoy me he subido a Momo a casa. No tenía ningún motivo, pero lo he subido. Lo he sentado en una silla que tengo siempre llena de ropa (tras dejarla sin nada claro), la he acercado al escritorio, justo al lado de la mía, y aqui lo tengo. Sentado junto a mi, en otra silla. Esperando a que empiece a escucharme, que se mueva y me hable.

Lleva ahí desde las poco más de las ocho de la tarde, conmigo, sin moverse. Creo que se ha enfadado. Tiene motivos, hace unas semanas lo espachurraban dos muchachas para hacerse fotos, cuando unas noches antes se asustaban al verlo sentado en el asiento trasero de mi coche, hace uno días, hubo uno de los pasajeros de mi coche, que lo sentó en el techo mientras salíamos del paintball... y yo lo metí en el maletero durante un par de noches, tal vez por el mismo motivo por el que hoy está sentado a mi lado, porque no me quiere hablar.

Pero creo que tengo la solución, tengo tabaco, fumo muchísimo, y más cuando no puedo dormir, y para fumar me hace falta fuego... un mechero, ¿y si lo asusto? o mejor le prendo fuego hasta que hable, también tengo unas tijeras....

Esto no va a ser fácil, no te va a gustar, y a mi ya no me está gustando, depender de ti para estar bien es una mierda, al final, pasará como en la última película que vi, nos enfadaremos, tu cambiaras de compañero de aventuras y yo... yo no me iré a Londres, pero si a un pueblo de Granada, y espero estar allí hasta el verano que viene. Creo que no aguantaría este invierno aqui...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Conversaciones con Lisbeth (Lady Tatoo)

No sé que hora sería, llevo reloj pero últimamente lo miro poco. Se que era de noche, con una luna que jugaba al escondite con nosotros en la playa. La arena fría y las olas eran nuestros compañeros esa noche y mientras que Lisbeth entraba al agua yo esperaba tranquilo en la orilla, después me pidió que nos bañaramos juntos, no podía aceptar, no se muy bien porque, pero solo llegué a mojarme hasta los tobillos. Después de un rato, nos acercamos a las tablas que dan acceso a la playa, y allí sentados me dió una una charla que aún hoy retumba en mi cabeza cual martillo de herrero.
- Te explotan - Dijo tajante Lisbeth
- No te equivoques, a mi me gusta mi trabajo y disfruto allí, aunque este año no lo esté haciendo mucho.
- Digas lo que digas te explotan y tu intentas disimularlo como puedes, tu vida depende de los horarios que te ponen en el trabajo, solo descansas un día de la semana ¿Y en invierno?
- Es lo que he elegido, además tengo muchas cosas que pagar, el coche, internet, el seguro, el tabaco, las salidas nocturnas contigo...
- Excusas, sabes de más que te explotan en el trabajo que hacen contigo lo que quieres y que intentas no fallar a alguien te falla bastante a menudo. - Lisbeth era tajante y convincente y se le notaba dolida.
Pienso que lleva razón pero me cuesta reconocerlo y sigo defendiéndome como puedo, pero ella continua arremetiendo con dureza una y otra vez, hasta que llegamos al tema principal y creo que motivo de esta conversación.
Lisbeth tomó aire, me miró (algo extraño en ella) y me dijo en tono melancólico y desde lo más profundo de su alma.
- Necesito más tiempo contigo, me gusta estar contigo, eres diferente al resto de los que conozco, pero tu maldito trabajo, siempre tu maldito trabajo... y me duele verte agobiado por culpa de tu jefe. ¡¡Mándalo todo al carajo!!
- Sabes que no puedo, sin dinero..
- ¡¡Sin dinero leches!! no hemos hecho nada juntos que no se pueda hacer en un día, siempre estás con la mierda del tiempo y de descansar para trabajar... ¿cuando demonios vas a descansar del trabajo? ¿cuando vas a tener tiempo para ti?
Y seguía y seguía dándome motivos cada vez más convincente de que algo no funcionaba en mi vida, pero lo que me llegó a rozar la fibra sensible fue ese "necesito más tiempo contigo". Eso me hizo pensar en todo lo demás y aún así sigo pensando en la respuesta a la pregunta "¿Y si te diera la razón Lisbeth?"

Conversaciones con L, A y S

"La películas como Pretty Woman y compañia son las que más daño han hecho al amor" decía A, con total solemnidad, sentado en la silla de plástico a mi lado y con el vaso de mojito en la mano, y seguía
- Nos ha hecho una imagen tan fántastica, todos tus problemas el amor te lo soluciona - Seguía diciendo A, mientras L, dudaba de las palabras que oía y S las reafirmaba yo conectaba la grabadora del teléfono, esto tenía que hacerlo llegar.
Os pongo en situación, acabábamos de terminar de cenar y teníamos en el cuerpo 5 botellas de sidra y comenzábamos con la de Ron Blanco a base de mojitos, no se como salió el tema Amor, y las cabezas de los 4 allí presentes empezaron a carburar de tal modo que apareció esto que ahora leéis.
A, seguía dando su punto de vista, S confirmando el punto de vista de A, L dubitativa buscaba la respuesta a la teoría de A y yo escuchaba atento para sacar conclusiones. Y S sacaba una pregunta al aire.
- A, ¿tu crees que si ves muchos 69 juntos es un mensaje subliminal?
- Esperate ¿porque lo dices?
Y ahí acabó la conversación sobre el amor. Pero me quedo con varias teorías que allí se dijeron, la de A, que decía que el cine ha hecho, está haciendo y seguirá haciendo estragos en ese sentimiento al que llamamos amor, y el de L, que dice que el amor existe, porque ella lo ve en sus padres, y su relación. Yo por mi parte, le doy la razón a los dos, el cine hace bastante daño y el amor de verdad, se ha quedado antiguo, ya solo algunos de nuestros familiares están enamorados, el resto... después de tantos años juntos puede que se hayan acostumbrado. ¿Y tu que piensas? ¿Te apetece un mojito?

lunes, 14 de marzo de 2011

Conversaciones de cafetería

- ¿Que desea tomar señorita?
- Un Capuccino bien caliente, cargado de nata con un suspiro de canela recién molida y cacao. ¡Y un sobre de azucar!
- ¿Algo más?
- Sí, y la compañía de alguien como tu, desconocido y aparentemente interesante, que me cuente una historia mientras me lo tomo.
El camarero le dedicó una sonrisa traviesa, le hizo un gesto de afirmación con la cabeza y se alejó de la mesa donde esa extraña chica se había sentado. Al poco tiempo volvió el trabajador, con un café que superaba lo que la mujer se había imaginado mientras recitaba su petición. Se lo dejó en la mesa, la miró y retiró una silla, pero para sorpresa de esta no se sentó. Puso un pié en la silla y a modo de escalera se subió a la mesa, y empezó a decir en voz alta:
- ¡¡Señores les pido mil disculpas pero necesito 15 minutos para seguir complaciendo las peticiones de los clientes importantes !!
- ¿importantes? - Preguntó la chica con asombro.
- Ha sonado convincente ¿verdad?, es simplemente palabrería para que me den un respiro.
Durante 15 minutos estuvieron hablando, bueno, en realidad, él estuvo contándole una historia y ella disfrutando del café y de su compañía casi tanto como de la historia que ese chico, atrevido, confiado y divertido, le estaba contando. Una historia, que se contará en otro momento, pero que tanto al trovador como a la oyente les gustó y embelesó durante ese tiempo, en el que cada uno a su manera, disfrutaba de la compañía del otro.

Conversaciones con... Momo

Lo que no pase en mi coche... no pasa en ningún sitio. "Conduces como el culo", eso es lo que oí, una voz que no me sonaba y que venía del asiento de atrás del coche, pero iba solo, nadie venía en ese momento conmigo.
- ¿De que vas con esas gafas? ¡no ves que hoy está nublado!
Me giré por si había un intruso que se había colado en algún momento, algo imposible, siempre llevo el seguro del coche cerrado. Pensaba que me estaba volviendo loco, miraba a todos lados buscando a alguien, apagué la radio por si se había colado alguna interferencia, silencio. Volví a ponerlo todo otra vez como estaba, le di al play para seguir escuchando "Almost Alice", pero de repente "¡¡Eres imbécil!!"
- ¡¡Me cagonlaputa!! ¡Sal de ahí!
- Ya estoy fuera, si me quitas el cinturón...
- ¿que demonios...?
- ¿De que te sorprendes? Alicia habla con gatos que desaparecen, Jepeto o Llepeto o como carajo se diga tenía un hijo de madera, ¿Y tu no vas a poder hablar conmigo?
No me lo podía creer, me froté los ojos, es imposible que me esté pasando a mí.
- E... Ere... ¡¡Eres un muñeco!!
- Muy bien chaval, al final va a ser verdad eso de tu apelativo... ¿como es Güise?
- Wise
- Eso he dicho
- Es con W, da igual, esto no puede ser verdad.
Y os prometo que es verdad, me dio semejante capón que casi me doy con el volante en la frente, ¿como carajo había estado Momo tanto tiempo ahí, quieto, sin hablar? pero ¿porque había empezado ahora? La cosa es que fuimos al garaje, y estuvimos hablando en el coche durante más de una hora, yo lo estaba flipando, hablamos del tiempo, de los viajes, de los estudios, incluso de mujeres, que era un tema que le gustó mucho al muy cabrón. Me estuvo hablando de ti, de cuando te lo pusiste... tu sabes, y con las tonteras no veas como se puso Momo.
Estaréis pensando que me falta un tornillo, pero yo os aseguro que ese muñeco habla, y que se acaba de convertir en uno de mis mejores amigos, y no penséis que es triste tener por amigo a un muñeco verde de poco más de un metro, es una pasada, y además os digo una cosa, a más de uno le hubiera gustado estar en su pellejo en más de una ocasión. Estoy deseando ver que me cuenta mañana, es un tipo con mucha experiencia, visual pero experiencia al fin y al cabo.