Algunos escritores cuentan vivencias personales, otros las mezclan con algo de ficción, también hay algunos que escriben frases aparentemente sin sentido por separado, pero que al leerlas todas cobra algo de sentido.
Yo podría ser una mezcla de todos, digo podría ser, porque no me considero escritor ni mucho menos... aunque echo mucho de menos el poder contar historias, en las que cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia, pero ni el tiempo ni las musas me acompañan. Y de la inspiración mejor ni hablamos.
¿Qué pasó con esos príncipes despeinados? ¿Dónde está Momo? ¿Ya no hay más lo-k-uras? ¿Se perdió la magia de verte reflejada en lo que lees? ¿Porqué no puedo escribir?
Ahora mismo no puedo responder a ninguna de esas preguntas, aunque sé, que el día que consiga responder a una sola de esas volveré a estar a gusto conmigo mismo. Mientras tanto, entre trabajos sin cobrar, trabajos que no me llenan, viajes que se quedan en un sueño (espero que no sea eterno), y la añoranza de volver a estar delante del micrófono, sobrevivo, que no es poco.
La decisiones que tomamos nos marcan el camino, depende de lo que hagas, de lo que digas, incluso de lo que no digas, de eso depende tu destino. Tu lo escribes, tu marcas por donde ir, aunque rara vez aciertes en tu elección. Siempre hay un motivo por el que se afirma o se niega, siempre hay un motivo para empezar o para acabar algo, siempre hay una causa para luchar o defender. Siempre. Es en ese momento cuando tu destino se bifurca y tu selección marca por donde seguirás. En las relaciones pasa algo parecido, solo que siempre se tiene en cuenta lo que piense el otro. Si yo decido parar una relación lo negocio con mi pareja, "no puedo seguir así" "es lo mejor para los dos" "esto no funciona" "no eres lo que yo esperaba" "te mereces algo mejor" y hay que escuchar a la otra parte, aunque sea por cumplir, "yo cambiaré por ti" "será lo mejor para ti" "intentemos una vez más que esto funcione" "puedo ser quien tu quieras que sea" "Yo no quiero algo mejor, te quiero a ti".
Nunca suele ser un frenazo a la ligera, son cosas que se ven venir, y en el fondo de cada persona hay un motivo por el que decidimos poner fin a una relación. Y duele, duele tanto si somos nosotros los que lo decidimos como si somos los que lo sufrimos, te pueden dar un tiempo, una segunda oportunidad, pero la relación ya estará viciada, ya no será igual, algo falla, el engranaje no va bien, y como dice el refranero popular... dos no pelean si uno no quiere.
Los motivos pueden ser diversos, no te llena como debería la relación, te absorbe por completo, todo va muy rápido, una tercera persona, un sentimiento encontrado, ganas de soledad, demasiados defectos, o simplemente se acaba el amor, o se ha ido hacía otro lado.
Eso sí, lo mejor de todo es cuando llevas un tiempo sin pareja y sin escarceos y sin venir a cuento empiezas a ver cosas de relaciones pasadas, pasas por la calle en la que compartiste un mes de tu vida, ves el piso en el que casi os metéis (no ha pasado el tiempo por él), ves un regalo de cumpleaños, encuentras una camiseta que usó para dormir en tu casa, un papel escrito en un cajón, una horquilla en el bolsillo de tu americana. Siempre te sacan una sonrisa, te acuerdas de lo bueno, incluso piensas en llamarla, ¿para que? lo mismo ha rehecho su vida, cosa que tu no has conseguido, a lo mejor no quiere saber nada de ti... así que vuelves a pensar y la sonrisa desaparece, recuerdas como acabó todo, no acabó mal, pero acabó y aunque todavía no sepas muy bien por qué, estás seguro que tu subconsciente lo sabe. Habrá que seguir buscando, No tengo prisa, pero empiezo a estar preocupado. La que realmente me hace sentir bien es inalcanzable, y el resto...
Una pregunta tan sencilla como esa solo podría tener una respuesta sencilla y simple. Aún así no siempre decimos lo que pensamos ante esa cuestión. Yo es una frase que suelo decir mucho, todo es debido a mi trabajo, "¿Que te pongo?" las respuestas son concretas, en la mayoría de los casos, aunque siempre hay alguien que se piensa la respuesta algo más de la cuenta. Es en esas personas en las que más centro mi atención, por que tal vez les pase lo mismo que me pasa a mi. Por regla general suelo responder relativamente rápido a esa respuesta, en algunos casos ni siquiera me hacen la pregunta, simplemente me lo ponen y ya está, aunque si es cierto, que aún en ausencia de ese "¿Que te pongo?" sigo pensando lo mismo, tal vez lo mismo que esos que cuando les formulo la cuestión dudan de su respuesta.
Una respuesta que podría ser algo como:
-¿Que te pongo?
- Me pones… me pones mucho, me pones los pelos de punta, me pones el corazón al borde de un precipicio a punto de saltar al vacío si no me prestas atención, pero una atención diferente a la de cualquier cliente, también me puedes poner tu número de teléfono en una servilleta, y tu hora de salida, y ya puestos ponme también un lugar donde te gustaría ir conmigo. Me pones también bastante nervioso, cosa que a veces me hace ser un poco "trocho", ponme un reto, puedes ponerme también una sonrisa grande, incluso una mirada picara y cómplice a la vez.
- ¿Todo eso?
- ¿Puedo seguir pidiendo más cosas?
- Ya que estás… ¿se te ocurre algo más?
- Si, claro, ponme a tu vera y vamos a tomar café a otro lado.
Han sido unos días raros, violentos en algunos momentos, han sido unos días de cambios bruscos, pero no me preocupan las horas pasadas, me asusta lo que pueda venir ahora. No me llevo bien con la soledad, no me gusta no tener planes, no me gusta esta época del año en la que los sentimientos están a flor de piel y todo el mundo se demuestra cuanto se quiere, aunque en algunos casos solo sea por aparentar. Pasear o ir a tomar café es una prueba de difícil superación, por lo menos tal y como me encuentro. Buscar a alguien no es fácil, y tampoco es algo que me desespere, pero si que es cierto que otro año más, y ya van unos cuantos, vuelvo a sentirme un poco apesadumbrado, y a veces parece que no estoy en este mundo.
Nunca se me ha dado bien eso de ocultar la verdad, hay gente a la que le molesta, y no lo termino de entender. "Con la verdad se llega más lejos" me han llegado a decir... "Te equivocas" le digo yo. Os aseguro que es difícil ser más sincero y claro que yo, digo las cosas como las pienso y suelo decir lo que siento en cada momento. No me importa el que dirán, me preocupa más el que no dicen. Demostrar cosas no se me da mal, pero la gente, tal vez no las interprete como debería, supongo que es la falta de costumbre a ser coherente, sincero y directo.
La verdad es que no me encuentro bien, y necesitaba escribirlo, creo que me falta algo para seguir... como dice el Señor Alejandro Sanz " Mi soledad y yo no nos llevamos bien"
Cuando apareciste me robaste el aliento y en cada sombra surgió la duda. La duda de no saber porque me atraes tanto. No se nada de ti, no se quien te crees que eres pero antes de que acabe la noche quiero hacer cosas malas contigo.
Soy el tipo de persona que se sienta en su habitación con el corazon fatigado y los ojos tristes a transcribir canciones y a añadirles fragmentos que expliquen algo que no tiene explicación, no se que es lo que me has hecho pero de algo estoy seguro quiero hacer cosas malas contigo.
Cuando apareciste me robaste el aliento, y todas esas sombras se llenaron de dudas. Dudas que me corrompen la mente, que no me dejan pensar, que me ofuscan y me hacen soltar espumarajos por la boca cuando no soy capaz de concentrarme, no se quien te crees que eres pero antes de que acabe la noche quiero hacer cosas malas contigo.
No hace mucho que nos conocemos, no se como hacer para que me creas cuando te digo algo, no se que es lo que me has hecho pero de algo estoy seguro quiero hacer cosas malas contigo.
Cosas realmente malas contigo.
Podemos decir que es una especie de mezcla, entre la canción de Jace Everett y mis pensamientos. Por cierto, un gran cantante este Jace. Por cierto ¿sabes quien es a la que va dirigido este texto? Seguro que sí, yo nunca te he pasado nada ¿verdad?
Una vez leí o me dijeron que según un estudio de no se donde (es algo que suele pasar, que nunca te acuerdas quien hizo el estudio), el 50% de las cosas que se dicen en broma, van muy en serio. Esto en teoría puede sonaros a chino, pero no os preocupéis y no lo olvidéis que esto me va a servir para que entendáis parte de este texto, la otra parte que necesitáis saber es que aunque tenga respuestas rápidas para todo son respuestas meditadas de ante mano, con todos estos datos puedo empezar mi exposición.
Veréis hace unos días mantuve una conversación acerca de mi forma de expresarme, que si era muy directa que si no sonaba sincera, que si no podía ser verdad que si pitos que si flautas. No suelo equivocarme al expresar lo que pienso, digo lo que siento en el mismo momento en el que me apetece decirlo. Quizás debido a mi tono al hablar, casi siempre jocoso, penséis que no hablo en serio, pero son raras las veces que no digo las cosas en serio. No suelo arrepentirme de nada de lo que digo, por que siempre planeo las cosas antes de hablar, suelo llevar las conversaciones a mi terreno, y controlarlas como mejor me convengan, para así no tardar mucho tiempo en dar una réplica a mis contertulios. Si en algún momento la conversación se torna a tonos más bromistas y necesito decir algo en serio, no cambio el tono, si no que recuerdo la estadística que antes os nombré y repito la broma 2 veces, para que no haya confusiones.
Supongo que cuando terminéis de leer esto empezaréis a pensar en conversaciones que hayáis tenido conmigo, por si en alguna de ellas os insulto en plan broma y lo he repetido en alguna ocasión, si queréis podéis ahorraros ese trabajo y preguntarme directamente si fue en broma o en serio, prometo ser sincero, como siempre, la vida es demasiado difícil de por sí como para andar con tonterías entre compañeros y amigos. Y recordadlo bien EL 50% DE LAS COSAS EN BROMA VAN MUY EN SERIO (piensalo un momento verás como es verdad) y YO SIEMPRE DIGO MI VERDAD